miércoles, abril 27, 2005

CSI for real


Como la policía gringa era mucho menos sofisticada en los setenta, este negrito tranquilo y tímido, que firmaba como Anderson Worrell en Nueva York y como Clarence Williams en Maryland, y ahora se llama Umar Abdul Hakeem, pues se convirtió al islamismo y es feliz como ciudadano ejemplar de la comunidad, nunca fue sentenciado como violador por falta de pruebas. Hasta ahora. En el archivo de un caso inconcluso había olvidados unos calzones de la víctima, que recientemente se encontraron, ya muy apestosos y raídos, pero se analizaron con los nuevos métodos, dignos del programa de investigación, y el DNA que se extrajo se metió al archivo bioquímico de varios estados. Ha coincidido con la sangre de más de 10 casos nunca resueltos de entonces. La técnica de Andy era entrar en la noche por una ventana, en casas de mujeres solas, para hacerles el amor, cuchillo en mano, acurrucado en su camita. Tan considerado, si les hacía un favor a las pobres abandonadas a su soledad. Lo llamaban el Silver Spring Rapist (violador de resorte plateado -digno de anuncio de Viagra), por el nombre del pueblo que vivía aterrado por tanto caso anónimo. Entambarán al hoy Abdul más rápido que a Michael Jackson, pero al menos se pasó tres décadas en libertad. Mi héroe.

 

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